¡SALUDOS, FAMILIAS!

A través de este nuevo blog pretendemos establecer un cauce de comunicación para la orientación familiar. Así pues, papás y mamás, este sitio es para vosotros que tenéis entre manos la apasionante aventura de educar a vuestras criaturas.
Queremos que dicha aventura sea buena de verdad, como corresponde al Colegio Buenaventura, y por eso os ofrecemos la posibilidad de encontrar consejos y orientaciones para esos pequeños (o grandes) problemas que soléis comentarnos.
Vuestra colaboración será inestimable y podéis comunicaros con la Unidad de Orientación a través de los comentarios a pie de entrada o a través del correo electrónico.
Esperamos que esta iniciativa sea de utilidad para todos.

viernes 14 de octubre de 2011

CONFERENCIA PARA PADRES


la Asociación de Padres de Alumnos organiza una conferencia, a cargo de Juan Amodia de la Riva, en el Salón de actos del Colegio el miércoles 19 de octubre a las 18.00 h., con el tema: "10 COSAS QUE PUEDES HACER POR TU HIJO PARA MEJORAR EN LOS ESTUDIOS"
¡No faltéis!

lunes 28 de febrero de 2011

CURSO VIRTUAL PARA PADRES Y MADRES

CURSO VIRTUAL PARA PADRES Y MADRES: "EN FAMILIA", para la prevención de drogodependencias. GRATUITO. Inscripciones del 28 de febrero al 19 de marzo 2011 en las sigientes direcciones:

http://aulavirtual.fad.es/enfamiliaCANTABRIA.htm

http://www.saludcantabria.org/saludpublica



Visita: www.fad.es e infórmate

viernes 25 de febrero de 2011



Reproducimos un artículo de este profesor de Ciencias Económicas, a buen seguro bien conocido de todos, por lo esclarecedor que nos ha parecido y por el buen humor con que está expuesta una opinión que compartimos:


Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos.
Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados".
Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.
En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "qué mundo les
vamos a dejar a nuestros hijos?" Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?"
Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: "y a mí, qué me importa?!"
Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.
Yo era hijo único. Ahora, cuando me reuno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.
Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.
Pero qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:
1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización
Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar.
Si pienso un poco, escribo un libro.
¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!
Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.
Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.
A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama "buena gente".
Porque si son buena gente harán un mundo bueno.
Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación:
que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos. . . .
En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.
Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo.
A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar.
Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.
Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.
Pero lo fundamental es lo otro: los padres.
Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado.
Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

Leopoldo Abadía.

P. D .
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.


Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933), profesor y escritor español conocido por su análisis de la crisis económica actual Leopoldo Abadía (autor de " La crisis Ninja ")

sábado 29 de mayo de 2010

EXPLICAR EL PORQUÉ


Cuando una persona entiende el motivo de una regla, como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá más animado a obedecerla. De este modo, lo mejor cuando se aplica un límite, es explicar al niño el porqué tiene que obedecer. Entender la razón para la orden ayuda a los niños a que desarrollen valores internos de conducta o comportamiento- una conciencia. Antes de dar una larga explicación que puede distraer a los niños, manifieste la razón en pocas palabras. Por ejemplo: "No muerdas a las personas. Eso les hará daño"; "Si tiras los juguetes de otros niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar aún con ellos".

MANTENERSE AL MARGEN


Cuándo decimos "quiero que te vayas a la cama ahora mismo", estamos creando una lucha de poder personal con nuestros hijos. Una buena estrategia es hacer constar la regla de una forma impersonal. Por ejemplo: "Son las 8, hora de acostarse" y le enseña el reloj. En este caso, algunos conflictos y sentimientos estarán entre el niño y el reloj, no entre el niño y la persona que le obliga a irse a dormir.

martes 16 de marzo de 2010

LOS NIÑOS NECESITAN LÍMITES Y NORMAS



Una disciplina eficaz a la hora de aplicar los límites a nuestros hijos es lo más importante. Si nosotros presentamos una buena regla, nuestro hijo estará dispuesto a cumplirla porque lo que quieren ellos es agradarnos. Por ello es preciso tener en cuenta una serie de orientaciones básicas que se presentan a continuación:


Tener objetividad
Es frecuente oír de nosotros mismos y de otros padres expresiones como "Pórtate bien", "Sé bueno" o "no hagas eso". Las expresiones significan diferentes cosas para diferentes personas. Nuestros niños nos entenderán mejor si hacemos nuestras normas de una forma más concreta. Un límite bien especificado dice a un niño exactamente lo que debe hacer: "Habla bajito en una biblioteca"; "Da de comer al perro ahora"; "Agarra mi mano para cruzar la calle". Esta es una forma que puede aumentar substancialmente la relación de complicidad con el niño.


Ofrecer opciones
En muchos casos podemos dar a los niños una oportunidad limitada de decidir como cumplir las "órdenes". La libertad de elección hace que un niño sienta una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias. Por ejemplo: "Es la hora del baño. ¿Lo quieres tomar con la ducha o en la bañera llena?"; "Es la hora de vestirse. ¿Quieres elegir un pantalón o lo hago yo?" Esta es una forma más fácil y rápida de decir a un niño exactamente lo que hacer.


Ser firmes
En cuestiones realmente importantes, cuando existe una resistencia a la obediencia, nosotros necesitamos aplicar el límite con firmeza. Un límite firme dice a un niño que él debe parar con dicho comportamiento y obedecer a tus deseos inmediatamente. Por ejemplo: "Vete a tu habitación ¡ahora!" o "¡Para!, los juguetes no son para tirar". Los límites firmes son mejor aplicados con una voz segura, sin gritos, y una seria mirada en el rostro. Los límites más suaves suponen que el niño tiene una opción de obedecer o no. Ejemplos de límites ligeros: "¿Porqué no llevas tus juguetes fuera de aquí?"; "Debes hacer las tareas de la escuela ahora"; "Venga, a casa ahora, ¿vale?" o "Yo realmente deseo que te limpies". Esos límites son apropiados para momentos cuando se quiere que el niño actúe en un cierto camino. De cualquier modo, para esas pocas obligaciones que "deben estar hechas", serás mejor cómplice de su hijo si le aplicas un firme comando. La firmeza está entre lo ligero y lo autoritario.

Acentuar lo positivo
Los niños son más receptivos a lo que les ordenan que a la prohibición. Directivas cómo el "no" o "¡para!", dicen a un niño que su comportamiento es inaceptable pero no explica qué otro comportamiento le gustaría. En general, es mejor decir a un niño lo que debe hacer ("Habla bajo") antes que lo que no debe hacer ("No grites"). Padres autoritarios dan más órdenes "no", mientras los demás están propensos a aplicar el orden con el "hacer".


Seguiremos dando más orientaciones sobre límites y normas.

lunes 15 de febrero de 2010

FOMENTAR LA LECTURA EN LOS NIÑOS Y NIÑAS


1 - Para empezar, es necesario que tu hijo te vea, siempre que sea posible, con un libro en la mano. Los niños sentirán más interés por leer un libro si ven que este hábito está presente en su entorno. Piensa que a los niños les encantan copiar. Que es su forma de aprender. Si ellos notan que a sus padres les gusta leer y que tratan los libros con cuidado y respeto, ellos probablemente, harán lo mismo.
2 - Es necesario estar convencido de que la lectura debe ser empleada como una forma más de diversión y no como una obligación. Los libros no deben ser introducidos en lo cotidiano del niño sólo cuando él esté aprendiendo a leer o sólo cuando empiece en la escuela. El contacto con los libros debe comenzar mucho antes. Yo diría que antes mismo de empezar a gatear.
3 - Cuando el bebé consiga sentarse firme en el suelo o en la cuna, ofrécele libros para que los maneje. Existen en el mercado pequeños y curiosos libros hechos con tela, e incluso con material plástico indicados para el juego a la hora del baño. Existen también pequeños diccionarios para que tu bebé se vaya familiarizando con las palabras, las letras, relacionándolas poco a poco a la imagen. El secreto a esta edad, es hacer con que el bebé vea el libro como un juguete más, con el cual podrá aprender, hacerse mayor, descubrir, crear fantasías, y oír muchas historias interesantes y encantadoras. Al principio, trata de dar preferencia a los libros ilustrados, con pocas palabras, y haz que tu hijo lo toque, lo acaricie, lo huela, y tenga todo tipo de contacto con ellos. Existen libros que contienen sonidos incluidos y también trozos de lana, y de otros materiales para que los bebés disfruten también con el tacto. ¡Los hay también con olores!
4 - Cuando sean un poquito más mayores, lo ideal es leerles en voz alta, siguiendo siempre las historias del libro. Da importancia especial al tiempo que dedicas para tomar a tus hijos en los brazos y compartir con ellos el placer de leer un cuento, lejos de las distracciones de la televisión. Empieza con los cuentos tradicionales, clásicos, pero fundamentalmente elige libros que agraden a todo el mundo. Si un libro resulta aburrido, olvídalo y busca otro que sea interesante.
5 - Cuando tu hijo ya esté a una edad en que consiga estar más quieto en los lugares cerrados, llévale a visitar una biblioteca. Que el niño se familiarice con los libros, aprenda a manejarlos y así estará construyendo una amistad, un lazo con la lectura. Se sentirá más cercano al lugar y deseará volver muchas veces para elegir el libro que quiera.6 - Otra forma de estimular el interés del niño por los libros, es convertir un libro en un premio. Cada vez que tengas que premiar a tu hijo por algo importante, regálale un libro sobre su tema preferido.
7 - Cuando tu hijo ya esté disfrutando de los libros hazle participar de la lectura. Cuando termine de leer el cuento pídele que te cuente lo que pasó con algún personaje, o incluso haz que tu hijo adivine lo que pasará al final. Aprovecha para hacer comentarios sobre las situaciones buenas y malas, y hacer comparaciones de un trozo de la historia con sus experiencias, como "¿qué harías en su lugar?", "¿A que nos ocurrió lo mismo un día?".
8 - Cuando sientas que tu hijo ya se interesa por las historias, que se involucra con la trama, se identifica con los personajes, empieza a participar y a imaginar distintos finales, y a vivir variadas sensaciones riéndose, emocionándose, etc, no dejes de sorprenderle con nuevos cuentos. Da continuidad a esta costumbre abasteciendo siempre vuestra casa con libros, además de revistas.